Objetivos 2016

Como te conté en mi post de Balance 2015, cada comienzo de año me planteo objetivos generales.

A través de los años, es divertido leer lo que uno se planteaba (por ejemplo, esta lista de objetivos de 2010). Es interesante a fin de año ver si lo conseguí o no. Qué me faltó y qué logré.

Trazar objetivos te ayuda a tomar mejores decisiones. Frente a una posibilidad te podés hacer la pregunta “¿Me acerca esto a mi objetivo o me aleja de él?“. Es una especie de mapa de ruta.

No hay por qué seguirlos al pie de la letra. Quizá en el camino encontrás una ruta mejor o quizá una calle está cortada y tenés que recalcular. Pero bueno, por lo menos tenés un destino al que querés llegar.

Algo que me suele suceder con estos objetivos es que en marzo ya casi no los tengo presentes. Entonces, este año incluí un cambio. Hacer objetivos mensuales o trimestrales.

La idea la saqué de Neville Medhora, un genio del copywriting con el que estoy haciendo un curso (y lo recomiendo!). En su blog personal casi que solo publica sus objetivos mensuales.

Ahora si, me tengo que apurar a escribir mis objetivos de enero porque ya se me va el mes.

Balance 2015

Tengo un recuerdo de mi infancia sobre los balances. A comienzos de año mi papá y mi mamá nos juntaban y decían que teníamos “reunión de familia”. En esta reunión cada uno anotaba sus objetivos los siguientes 365 días en las diferentes áreas de su vida: familiar, laboral (escolar en esa época), espiritual, etc. A fin de año, realizábamos un balance con lo sucedido.

De alguna manera mantuve esta costumbre cada comienzo y fin de año. Podés leer mi balance 2009, 2010, 2011, 2012, 2013 y 2014. Algunos con más o menos detalle, pero balances al fin. Hoy escribiré el de 2015.
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Por qué deberías hacer un balance a fin de año

 

Un balance es una especie de prueba donde uno es el alumno nervioso y al mismo tiempo el exigente profesor. De alguna manera, confrontamos lo que soñamos y proyectamos (consciente o inconscientemente) con lo que realmente llegamos a hacer. El resultado revela el estado de situación, una situación que muchas veces nos incomoda.

Hacer un balance siempre es complicado; incluso hay quienes los odian. A mí me gustan y hacerlos a fin de año es solo una excusa. Deberíamos tomar tiempo para reflexionar sobre lo que estamos haciendo un par de veces al año como mínimo.

Creo, sin embargo, que un balance siempre tiene resultados positivos: aun en los puntos en los que no hemos logrado superarnos, el balance nos muestra qué nos faltó hacer y nos ayuda a reflexionar sobre los pasos que debemos seguir para no dejar objetivos inconclusos.

Por ejemplo: yo me había propuesto este año empezar las clases de canto.

¿Lo hice?
No.
¿Por qué?
Por falta de tiempo o falta de organización. Porque me colgué.
¿Todavía quiero cumplir ese objetivo?
Si.
¿Qué debería hacer?
Averiguar por un profesor y anotarme.
Punto.

 

Es más fácil tomar acción cuando identificamos (y preferentemente pasamos a papel) qué es lo que nos habíamos propuesto y cómo estamos ahora. Por eso creo que realizar un balance es importante y va de la mano con plantearnos objetivos.

Para este 2015 no temas ponerte metas por temor a fracasar.

…los momentos de mi vida en los que yo he crecido tienen que ver con los fracasos.
Marcelo Bielsa.

Por mi parte, gracias por acompañarme en este gran año. Guardo mi balance como algo personal en esta ocasión. Han sucedido muchas cosas buenas, más de las que hubiera imaginado a comienzos de año.

Ya me pongo en posición para recibir el 2015 que seguramente tendrá sus mañas, pero pienso darle pelea.

Esto me pasó en 2013

Llega fin de año y llega un momento muy especial para mí,
un momento de balances.

En la familia se sumó un nuevo integrante. En este fabuloso viaje de la vida, ahora somos tres y la estamos pasando genial. Cada día con Pau y Facu es un regalo de Dios. Vivir la experiencia del embarazo, el nacimiento y los primeros cuatro meses de su vida fue insuperable. Contar con el apoyo y alegría de sus abuelos y tíos hace que la felicidad se multiplique.

A los amigos que me acompañaron durante el año: gracias. Viernes, sábado, domingo o en la semana; cualquiera sea el día o la ocasión; con un café, picada o asado, juntarme con mis amigos me llena de alegría y me recuerda lo importante que es cultivar y cuidar las relaciones sanas.

En el trabajo fue un año vertiginoso por donde se lo mire. Interactivity creció en cuentas, reconocimiento y personas. Cada día me gusta más mi trabajo, no solo porque es lo que me gusta hacer sino porque me encuentro con un grupo de excelentes personas de las que aprendo y también disfruto mucho.

Pero si algo me deja de enseñanza el 2013 es que la vida pasa volando y que tengo que enfocarme en lo verdaderamente importante. Que si hoy fuera el ultimo día de mi vida, mi familia y mis amigos no me recordarán por el modelo de mi iPhone o la marca de mis zapatillas, sino por lo que compartí y dejé en sus corazones.

Porque al final no importa lo que tenés, sino lo que sos.