30 años y contando…

Escuché decir que la vida se divide en tres etapas de treinta años cada una: Preparación, Producción y Proyección.

Suena demasiado optimista pensar que vamos a vivir noventa años (Dios quiera); más para una persona como yo que piensa seguido que hoy podría ser el último día de nuestras vidas.

También suena demasiado preciso… Pero como sea, me gustó mucho esta división de etapas, porque, aun sin saberlas, marcaron un poco mi proceso; por lo menos lo que fue esta primera etapa y esperemos que el comienzo de la segunda…

La Preparación

Los primeros treinta años son de preparación. Sirven para formarnos a nivel intelectual, laboral, pero sobre todo personal.

Es evidente que la mayor parte de esta etapa estamos dentro de instituciones educativas que nos preparan para el mundo en el que vamos a vivir o por lo menos lo intentan.

Pero la preparación de una persona va mucho más allá de conocimientos intelectuales. Lo más importante es forjar el carácter, los principios y los valores que regirán su vida.

Comencé a trabajar a los dieciséis años como kiosquero de mi colegio. Pelaba las papas que se freían al día siguiente, hacía café en una cafetera express y atendía a cientos de niños y niñas por recreo. Hice pasantías y trabajé haciendo sitios en Flash (feo, pero se usaba).

No me gustaron ni disfruté todos los trabajos y tampoco ganaba bien, pero siempre supe que estaba en proceso de formación. Sabía que la realidad que vivía no era para siempre, que el esfuerzo que hacía era para alcanzar algo más grande y que esa era una etapa que simplemente debía atravesar para alcanzar los que realmente quería.

¿Qué quería? La verdad no tenía idea.  No muchos lo tienen claro a los dieciocho.

Tanteando en la oscuridad

Nunca supe a ciencia cierta qué sería de mi vida.

Durante toda esta etapa me sentí más en un cuarto oscuro, tanteando qué era lo que había delante, que frente a un objetivo claro que quería lograr.

Solo tenía un par de certezas: sabía que quería trabajar de algo que me gustara, sabía que quería hacer algo propio y también sabía que quería ganar plata para vivir bien, no solo para sobrevivir.

En ese momento, me gustaban muchas cosas y ninguna en realidad. Hacía páginas web HTML y quería tener mi propia empresa, pero estaba seguro de que no podría ser de desarrollo web. Por otro lado, , pero no encontraba qué salida laboral podría llegar a tener.

Trabajo y estudio no tenían ninguna conexión en mi vida.

Tenía la intuición de que algún día todo el rompecabezas se armaría. Más que intuición era esperanza.

Heaven

En el año 2007, con diecinueve años, conseguí trabajo en Heaven, una empresa de desarrollo de software en el que trabajaban dos personas. Fui el empleado número tres. Aprendí a programar en ASP y PHP e hice sitios para muchos clientes. Intentaban ser eCommerce, pero el comercio online no estaba muy desarrollado aún en sitios. Apenas MercadoLibre comenzaba a despegar. Recuerdo que todavía estaba DineroMail como principal plataforma de pago.

En esa misma época descubría WordPress, Adsense y las redes sociales. También llegué a tener un blog de música muy visitado y una abultada cuenta de Twitter producto de ese blog.

Interactivity

En el 2011, con veintitrés años, luego de casarme con la hija de mi jefe, cambié de trabajo. Quería una experiencia en una empresa “con clientes grandes”.

Entré a trabajar en Interactivity, una agencia de marketing online. Fue una experiencia increíble. Fui el empleado número dos y me fui cuando éramos quince.

Hice de todo (cuentas, media planning, desarrollo, etc.). Trabajé para grandes clientes y marcas. Pero más importante que lo que hice fue lo que aprendí. Comencé desarrollando sitios, pero al poco tiempo me capacité en AdWords (era muy nuevo aún) y luego en Facebook Ads. Me especialicé en performance marketing y en planificación de medios. Me equivoqué bastante, lo que traduje en experiencia y más aprendizaje.

Esos años se pasaron volando. El ritmo de crecimiento y de trabajo eran realmente altos. Trabajaba muchas horas y hacía mucho trabajo extra porque en serio me gustaba lo que hacía. Yo era una esponja que absorbía todo y sabía que estaba ahí para aprender lo máximo posible.

A fines de 2013 nació Facu, mi hijo, y en 2014, luego de vivir ocho meses en una habitación de la casa de mis papás con mi esposa y mi hijo recién nacido, me mudé a la casa que había comprado.

Freelance

Un hijo te cambia la vida. Cuando Facu cumplió un año, comencé a replantearme si quería seguir llegando tarde a casa y perderme mucho de su infancia.

Puse las cosas en perspectiva y, aunque me daba miedo, me pasé evaluando toda la primera mitad del 2015 si era viable largarme por mi cuenta.

El 1 de septiembre de 2015 dejé la agencia. A los dos días, siendo freelance y haciendo consultoría e implementación de marketing online para varios clientes y agencias, festejaba el cumple número dos de Facu.

Heaven, segundo acto

Mi suegro me llamó porque necesitaba ordenar el departamento de desarrollo web de su empresa. Habían crecido y eran ya ocho personas. Ingresé como consultor externo, luego fui el responsable de marketing y al poco tiempo montamos todo un departamento de eCommerce para sus clientes que bautizamos Heaven Commerce y que desarrollamos durante la segunda mitad del 2016.

En Heaven pude aplicar muchas de las cosas aprendidas a lo largo de todos los años y las experiencias con clientes grandes y chicos. Estoy involucrado en casi todas las áreas de la empresa, lo que es muy divertido.

Contratamos gente joven, talentosa y curiosa; y es un placer trabajar con ellos.

Tienda Beauty

Este año tuvimos un desafío familiar enorme. Mi esposa quería dejar su trabajo en el que había estado por once años como vendedora mayorista (un puesto muy bien pago) para dedicarse full-time a su pasión, maquillar y peinar, y para pasar más tiempo con Facu.

Hicimos el plan y nuevamente nos lanzamos. El 1° de julio de este año renunció a su trabajo y comenzamos Tienda Beauty”, una tienda online de productos de belleza.

Todo el proyecto nos tiene increíblemente apasionados. Compartimos tiempo y decisiones del negocio. Nos alegramos juntos por las pequeñas victorias y nos desafía todo lo que tenemos por delante.

30

Y así, queridos amigos, a comienzos de diciembre, cumplí treinta años.

Pasaron muchas cosas. Fueron años muy lindos. Demasiado. Inmerecido. Dios ha sido muy bueno conmigo.

Disfruto de mi esposa y de mi hijo. Pasamos mucho tiempo juntos cada día. Tengo un trabajo que amo y disfruto hacer, pero que se corta a las 18:00. Disfruto de estar con mis viejos y tener conversaciones de adultos.

Disfruto de tener amigos que veo muy seguido y que me hacen mejor.

Disfruto de tantas cosas y tengo tanto tiempo que puedo leer, jugar al fútbol, ensayar una vez por semana, cocinar, salir a correr (humildemente) y tomar algo.

Miro para atrás y realmente agradezco este proceso.

No fue fácil, pero seguro que no fue tan difícil como la tienen otros.

Tuve mucho apoyo de mi familia, de amigos, de personas que creyeron en mí y que me ayudaron mucho. Pude ver la ayuda de Dios en cada paso, en cada persona.

¿Y ahora? A seguir escribiendo la historia que quede por delante. Ya sea un día o sesenta años.

:D

Publicado por

Lucas Fuentes

Blogger, apasionado de internet y de la productividad. Soy el creador de La Caja Multiuso. En twitter soy @lucasfuentes.

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